SAN CARALLO
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Tengo la impresión de que comienzo a entrar en un período
de producción bloguera que se calificaría como de
menopáusica, mejor, y, como si de sexo se tratase,
diríamos con propiedad, "pitopáusica".
Por razones de enfermedad familiar me he visto en algún
momento como un eremita reflexivo. Y..¿sobre qué
reflexionaba?: Pues, ni más ni menos, que sobre las
diferentes acepciones de nuestra -galáica- palabra CARALLO.
Entremos, pues, en harina.
Primero tenemos que aceptar una profunda ligazón con
el santoral: No se ha llegado a santificar a CARALLO
pero ya está en proceso de beatificación. No obstante,
las gentes del lugar dicen SAN CARALLO, profundamente
convencidas de los méritos suficientes para gozar de
un puesto permanente en capillas y santuarios, a pesar
de que suele acompañar inexorablemente a todo tipo de
blasfemias y frases mal sonantes.
La acepción formal es la que se refiere al miembro viril
masculino.
En este caso se pronuncia sin giros ni matices, y,
francamente, quizás debido a la pérdida de apetito
producto del cambio climático, casi en desuso.
Otra forma de expresión en forma de interjección es
"¡MANDA CARALLO¡" que lo sitúa en un arco variopinto
que puede ir desde la expresión de júbilo a la
desesperación por un suceso negativo.
Digamos que es como un cajón de sastre que hasta
puede llegar a La Habana, ya que tantas veces decimos,
no sé por qué, aunque las malas lenguas lo atribuyen a que
era lo que mandaba en el concupiscente clima de allí,
"¡MANDA CARALLO NA HABANA¡"
La palabra sufre en el transcurso del tiempo tantas
modificaciones mediante sufijos, prefijos y carallafijos,
que puede quedar así
CARALLADITA.- Dícese de error voluntario, broma,
trastada, etc., sin consecuencias apreciables.
CARALLADA.- Jolgorio, festejo, juerga. No es necesario
el acompañamiento de sexo, pero suele ser aconsejable.
CARALLUDO.- Buenísimo. Su equivalente en español es:
cojonudo.
ESCARALLADO.- Enfermo, con la saludo por los suelos.
Su relación con carallo viene dada porque la "cosa" no
funciona en estas condiciones.
ESCARALLADIÑO.- Igual que escarallado, pero en la
primera fase. Por extraño que parezca, suele utilizarse
cuando se hace un uso inmoderado del miembro
viril y el sujeto queda como si le pasase un tractor por
encima del cuerpo.
La tradición dice se puede corregir rápidamente con aceite
de hígado de bacalao noruego y licor café de Ribeira
Sacra.
CARALLAN.- Bromista compulsivo. La gente suele acabar
"hasta o carallo" de este especímen, que una vez está bien,
pero cansa...
ESCARALLANCIA.- Tránsito gradual masculino hacia la
pitopausia.
Sin relación con la edad, salvo que seas como el Dr, Puga,
q.e.p.d., o tomes viagra como si fueran grelos.
La Xunta de Galicia lleva años y años tratando de incorporarla
como una enfermedad a tratar por los servicios auctóctonos y
autónomos de la salud mediante ostras de Arcade.
Para finalizar, tanta es la aceptación y difusión del término
dentro de la sociedad galaica que ya parece una constante en
las rimas de los cánticos.
El ejemplo por antonomasia es
"AHÍ VAI, AHI VAI, AHI VAI, CARALLO, AHI VAI..."
Este vídeo que sigue nos muestra el repertorio de CARALLO
incorporado sistemáticamente en una charleta en una bar de Vigo.
LA MÚSICA AMANSA A LAS FIERAS
Hace 1 día
